Costa Rica – Turismo Científico y Reservas Privadas PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Allan Rhodes   
Domingo 05 de Abril de 2009 00:00

Acabo de regresar de un viaje de trabajo a Costa Rica donde participe como instructor y facilitador en un Programa de Capacitación sobre Especies Migratorias y Turismo. En esta visita el grupo tuvo la oportunidad de visitar dos reservas privadas (Reserva Biológica Tirimbina y la Estación Biológica La Selva), un ecolodge privado (Centro Neotrópico Sarapiquís) y un parque nacional (Volcán Poás).

Todos los que estamos involucrados en el tema del ecoturismo conocemos a Costa Rica como la meca del ecoturismo. Esta percepción ha estado influida fuertemente por las exitosas campañas promocionales a nivel internacional que el gobierno ha impulsado en el pasado como destino “100% Natural”, como también por la bibliografía que hacen referencias constantes a las experiencias de este pequeño, desmilitarizado y tranquilo país centroamericano. Aunque las políticas recientes (desde los años 90’s) han sido acertadas por parte del gobierno Costarricense, ha habido también algunos errores y actualmente tendencias incongruentes con el ecoturismo como los desarrollos inmobiliarios en playas y cerca de áreas protegidas.

En este post me quiero enfocar en dos puntos clave de lo positivo y acertado que ha hecho Costa Rica para desarrollar el ecoturismo: (1) la promoción a la investigación científica sobre la riqueza natural del país como fuente de información y conocimiento para el ecoturismo, y (2) el impulso de las reservas privadas para la conservación del patrimonio natural utilizando al ecoturismo como una fuente de financiamiento para su mantenimiento.

En referencia al primer punto, el énfasis en la investigación científica básica y aplicada en los diferentes ecosistemas del país llevó en primera instancia a desarrollar lo que se puede llamar un “turismo científico”. Aunque seguro este término no le gusta a los científicos. Un ejemplo claro que pudimos visitar es la Estación Biológica La Selva, que alberga cada año a decenas de científicos que publican cientos de artículos científicos al año sobre sus investigaciones realizadas en la reserva de 1,600 hectáreas y en el Parque Nacional Braulio Carrillo. En años recientes La Selva abrió sus puertas al turismo creando un servicio de guianza y haciendo más accesible una parte de su reserva por medio de senderos, puentes y plataformas. Actualmente, el tipo de visitante que llega es especializado (observadores de aves, anfibios y mariposas), principalmente Norteamericano, aunque llegan de diversos países Europeos, adultos mayores a los 50 años y viajando en grupos organizados (tours).

Una de las cosas que más me llamó la atención es como en la Selva, como en la Tirimbina, cuenta con su tienda de souvenirs muy bien montada con puras cosas con relación a las diferentes especies nativas y endémicas de Costa Rica, y que pudiste ver en tu visita en dichas reservas. Es una oportunidad para llevarte un recuerdo que puede ir desde una postal, un llavero, gorra, camiseta, etc., hasta una guía de aves o sobre los ecosistemas del país. En otras palabras completas tu experiencia con base en la información científica traducida a un producto atractivo para el visitante. ¡¡Esto es un denominador común que puedes ver en los centros de visitantes de los parques nacionales y hasta en el aeropuerto internacional de San José!!

El segundo punto clave que ví es el rol tan importante que han tenido las reservas privadas en la conservación del patrimonio natural de Costa Rica, y que al mismo tiempo han sido los impulsores del ecoturismo. Han sido promotores del ecoturismo como una herramientas de darle sostenibilidad financiera a sus esfuerzos de conservación, y porque no decirlo, para tener un negocio con base en la naturaleza. Es tan importante el rol y existencia de las reservas privadas que existe una Red Costarricense de Reservas Naturales Privadas.

En conclusión, veo dos puntos, entre muchos otros, para rescatar de mi visita fugaz a Costa Rica y su posible aplicación a México. Conocer los esfuerzos de conservación privada y comunitaria en México y como se ha enlazado o no al ecoturismo. Por otra parte, como vincular a las universidades públicas y privadas de México y otros países para crear estaciones biológicas para la investigación básica y aplicada, brindando oportunidades de negocios para las comunidades que están conservando sus tierras, por medio del “turismo científico”.

Saludos...Allan Rhodes.

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