¿Las microaventuras: una tendencia turística sostenible?

En búsqueda de aventuras moderadas

También conocidas como “aventuras moderadas” (soft adventure), las microaventuras se caracterizan por estancias de corta duración con la práctica de actividades de bajo riesgo y que requieren poco entrenamiento, experiencia y equipo como senderismo, bici, nado, tirolesa o rapel a un nivel principiante o amateur en espacios naturales.[1]

De hecho, fue una tendencia anunciada en el reporte anual de tendencia del World Travel Market[2] en el 2016. Este concepto fue definido en el 2014 por el británico Alastair Humphreys, nombrado aventurero del año por National Geographic en 2011.

En su blog Alastair propone escapadas para transformar fines de semana en ciudades europeas en microaventuras, integrando actividades originales al aire libre. En una entrevista[3] realizada en el País, Alastair Humphreys declaró: “Yo quería mostrar que la aventura no es solo para grandes aventureros. Que la falta de tiempo, dinero o residir en un entorno urbano no son condicionantes para evitar que se vivan aventuras. A mucha gente le gustan las aventuras, pero no muchos las realizan. Quise reducir el espacio entre ambas cosas.“ En el siguiente video en inglés, nos explica el origen de las microaventuras:

¿Quiénes buscan microaventuras?

La búsqueda de sentido, la re-conexión con la naturaleza, la necesidad de salir de su zona de confort, el atractivo de las fotografías en Internet (especialmente en Instagram) serían los motivos de los que buscan las microaventuras, particularmente los jóvenes urbanos de la generación de los millenials.[3] Esas microaventuras también se hacen accesibles a los niños y por lo tanto a las familias cuyos ejemplos podemos ver en el canal de videos Vimeo de Alastair Humphreys. 

Las micro-aventuras: beneficios y controversias

Las microaventuras representan un gran reto para las áreas naturales ubicadas a proximidad de grandes ciudades ya que pueden generar masificación, generando un impacto negativo a estos sitios y a veces de manera irreversible. Encima, sin ser experto, es difícil distinguir el límite entre una microaventura y una aventura que requiere experiencia, entrenamiento, técnica y equipo profesional, lo que representa una gran amenaza para la seguridad de las personas que se exponen a estos riesgos como lo subraya el siguiente comunicado de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas de México sobre la necesidad de seguir buenas prácticas en Alta montaña.

buenas prácticas montaña

© CONANP

Entonces, promover las microaventuras es una manera de contrarrestar el problema de la huella carbono generada por las actividad turísticas, sobre todo cuando requiere traslado de larga distancia ya que estas microaventuras pueden tener lugar a nivel local. También representa una oportunidad de vivir una experiencia turística al aire libre de menor costo, siendo así accesible a nivel económico a personas que no podrían haber salido de vacaciones en otro contexto. Sin embargo esta tendencia implica una gestión compleja y delicada de los flujos humanos y del uso público en los espacios naturales protegidos, siendo tanto un reto para la conservación como para la seguridad de las personas.

 

[1] La microaventura seduce a cada vez más viajereos (Le Parisien, 10 de noviembre del 2016) [en francés]

[2] Reporte anual del 2016 tendencias del World Travel Market 

[3] Microaventuras, la última tendencia (El País, Eduardo Salete, 26 de junio del 2017)

[4] ¿Tendencias de las microaventuras: Oportunidad para el turismo rural? [en francés]

 

Autora:

Isabelle Rohan, coordinadora de la Comunidad Virtual de Ecoturismo Genuino y Consultora.

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