Gira mítica en Costa Rica: El destino sustentable de la “Pura Vida”

Costa Rica, “el país más feliz del mundo”, “la pequeña suiza de América Latina, “la Meca del ecoturismo”, “la nación sin armada”, colecciona los sobrenombres sin ponerse colorado. Y con razón, una de las democracías más estables de América Latina, un país en el cual se valoran más la educación, la preservación del medio ambiente y la salud pública que el ejercito o el desarrollo del PIB: con el objetivo de convertirse en el primer país carbono neutral del mundo para 2021, 25% de su territorio clasificado en áreas naturales protegidas, 5% de la biodiversidad del planeta, una posición de líder mundial en turismo sustentable, una expresión popular que resume su filosofía: ¡Pura vida! …Costa Rica es un ejemplo a seguir de un destino sustentable. Naturaleza, paz, felicidad: en tres palabras, toda está dicho.

Caminando con la gorra / cachucha bien puesta del Turismo Sostenible

Caminando con la gorra / cachucha bien puesta del Turismo Sostenible

De visita en este paraíso verde para asistir a la gira académica del Master en Gestión del Turismo Sostenible de la UCI – el más antiguo de América Latina- me consumo de impaciencia por conocer el programa realizado para los estudiantes.

Empezamos la gira con la visita a la Universidad de la Cooperación Internacional (UCI), una institución educativa pionera desde hace 20 años en el campo de la enseñanza del desarrollo sostenible, basada en San José.

Su misión: Co-crear soluciones educativas y cooperativas que contribuyen a la construcción de una sociedad inteligente con una ética universal, a través de alianzas participativas, responsables y solidarias. Un modelo vanguardista basado en la educación por competencias, en los TICs, en espacios de aprendizaje dinámico, con un reconocido cuerpo profesoral y con innovadores formatos virtuales o presenciales de enseñanza…la educación del futuro, sin ninguna duda. Más de 3,000 graduados originarios de 54 países dan la dimensión internacional de este centro de estudios cosmopolito. Una universidad que se quiere “inteligente, virtual, competente, estratégica, conectada, diversa, flexible, positiva y global”.

Nuestro grupo lo refleja a la perfección: 12 estudiantes, 8 países: México, Colombia, Costa Rica, Chile, Bolivia, Nueva-Zelanda, Argentina, Francia. Una chilena vive en Nueva Zelanda, una boliviana en Estados Unidos, un francés en México.  En la UCI, todo está pensando a favor del medio ambiente: botes de clasificación de residuos, señalética visual para ahorrar energía, compostero, mingitorios secos, paredes verdes, jardín y estanques forman una armoniosa atmosfera “desarrollo sostenible”.

Módulo de Separación de Residuos Sólidos en la UCI

Módulo de Separación de Residuos Sólidos en la UCI

El Director del Master Fabián Román, también co-fundador del ITSALyC (Instituto de Turismo Sostenible para América Latina y el Caribe), nos da una cordial bienvenida. Sigue el Rector de la UCI, Edward Müller, que nos imparte una plática temática sobre turismo y cambio climático, resaltando que se necesitaría medio planeta suplementario para mantener nuestro actual nivel de vida debido a la preocupante baja de biocapacidad (Capacidad de un país a conservar sus ecosistemas) de nuestros países. Para él, la pérdida de la biodiversidad es el mayor reto al cual se enfrenta la humanidad. De ahí, la importancia de conservar paisajes, ecosistemas y especies de animales y vegetales. Termina su plática sobre las tendencias del turismo: búsqueda de experiencias auténticas, de cultura viva, de observación de la biodiversidad y de soledad. El Hombre frente a si mismo y a la naturaleza.

En San José, visitamos Cooprena, un conglomerado cooperativo especializado en el desarrollo del turismo rural comunitario que trabaja con 26 organizaciones sociales de todo el país, proporcionando servicios de asistencia técnica, de financiamiento, de marketing y de comercialización, a través de su agencia Simbiosis Tours.  Su publicación “Costa Rica auténtica, la guía del turismo rural comunitario” me hace soñar. Pienso en todos esos países que carecen de este tipo de herramienta de promoción para valorar este segmento tan importante del turismo sostenible. 1,300 turistas, la mayoría europeos “baby boomers”, visitan cada mes las estructuras turísticas afiliadas a esta dinámica organización. Un impacto considerable para las comunidades rurales de Costa Rica.

 

Turismo Rural Comunitario por medio de la Agencia Simbiosis Tours

Turismo Rural Comunitario por medio de la Agencia Simbiosis Tours

ACCEDE al curso de Desarrollo de planes de destinos turísticos participativos y sostenibles

Rumbo al Parque Nacional Volcán Poás que abriga el parque nacional el más visitado de Costa Rica con más de 300,000 visitantes anuales y recibiendo hasta 3,500 personas los fines de semana. Nombrado Reserva de la Biosfera en 1988, es parte de las 166 áreas naturales silvestres del país. Organiza actividades de ecoturismo, de investigación y de educación ambiental. Unos senderos muy bien equipados nos llevan muy rápidamente en las orillas del cráter, el segundo más importante del mundo por su diámetro (1,320 metros), a una altura de 2,708 metros. Ronald Jímenez, el encargado de los voluntarios nos da una conferencia sobre las características del volcán en el gran anfiteatro del Centro de Interpretación del parque. El tráfico de especies silvestres, los accesos prohibidos, la difícil inserción de las comunidades locales, y la falta de personal representan los principales desafíos de este parque nacional.

La siguiente visita fue la de la Finca Rosa Blanca, el primer Hotel Boutique construido en Costa Rica hace unos veinte años por la familia de Glenn Jampol, uno de los pioneros del ecoturismo del país, sobre un antiguo terreno de motocross. El constante y arduo trabajo de sus dueños lograron transformarlo en un magnifico jardín tropical y en una realización arquitectural digna de una obra de Gaudi. Pionera en la eco hotelería de lujo, la Finca Rosa Blanca cuenta también con una plantación de café orgánico que se puede visitar a pie. Un barista anima, a solicitud de los clientes, instructivas sesiones de cata de café. Muy avanzada sobre la cuestión del turismo sostenible, la Finca Rosa Blanca ha sido reconocida con la máxima certificación de turismo sostenible del Instituto Costarricense de Turismo. Janina Zumbado, la encargada del tema, nos da un tour pedagógico durante el cual observamos estas acciones concretas: paneles solares, sistema de limpieza de la alberca por ionización, huerta orgánica, clasificación de los residuos, decoración interior y exterior realizada por pintores locales, apoyo a una escuela pública vecina, abánico de actividades ecoturísticas, los compromisos hablan por sí.

El día siguiente, regresamos a las aulas de la UCI en donde cada uno de los alumnos presenta su país bajo la perspectiva del turismo sustentable. Exposiciones muy instructivas…completadas por una demostración de tango por parte del director del Máster, Fabián Román. La consultora Alejandra Cuña, profesora del curso de “Diseño de productos en Turismo Sostenible” nos presenta el famoso modelo de certificación de turismo sostenible del Instituto Costarricense de Turismo: el Certificado para la Sostenibilidad Turística (CST).

Oficialmente lanzado en 1997 por biólogos, el CST marcó una verdadera innovación en su tiempo como instrumento de medición y de certificación del sector turístico en materia de sostenibilidad turística. Hoy en día, este sistema único en el mundo permite evaluar y certificar hoteles, tour operadores, restaurantes, agencias de renta de autos y parques temáticos. Las empresas certificadas aparecen listadas en el sitio internet del CST, facilitando su identificación por los turistas. Ventaja para los candidatos: La auditoría es gratuita y asegurada por el personal del ICT. Reflejo de una firme voluntad política a favor de un avance tangible del turismo sustentable. Medios, actos concretos, resultados, reconocimiento. ¿Cuántos países aún están al estado de discursos pomposos, sin resultados concretos?

Para la etapa siguiente, rumbo al volcán Arenal para descubrir un caso original de emprendedurismo turístico sostenible. En el borde de una terracería, una señalética de madera indica “Rancho Margot, rancho orgánico autosuficiente”. El tono está dado. Llegados en medio de la nada, tenemos la impresión de estar en una película del Señor de los Anillos. La naturaleza es abundante y exuberante, rodeada por el volcán y un magnifico bosque primario del cual surgen fuentes de agua natural. Todos los techos de los edificios están cubiertos de vegetación. El Rancho Margot se encuentra en medio de un magnifico terreno boscoso de 400 hectáreas en la reserva de la Biosfera Agua y Paz de la Unesco.

Techos verdes en el Rancho Margot

Techos verdes en el Rancho Margot

Leandro, un joven guía “tico” nos espera para darnos un tour de la propiedad. Empieza por contarnos los orígenes de este sorprendente lugar. Hace algunos años, Juan Sostheim, un chileno con una exitosa trayectoria de emprendedor en los sectores de la química, de los productos de limpieza y de la agricultura sufrió un ataque cardíaco. Se cuestiona y decide dar una vuelta de 180º a su vida. En búsqueda de otro estilo de vida, viaja a Costa Rica con su familia para cambiarse las ideas. Durante una visita de la reserva biológica de Monteverde, queda fascinado por los esfuerzos de conservación de este bosque nubloso que abriga 2,5% de la biodiversidad mundial. Se enamora rápidamente de un gran terreno cerca del volcán Arenal que compra para realizar…un viejo sueño de juventud.

El concepto: una granja integrada con un proyecto en constante movimiento hacia la sostenibilidad. La visión: Lograr crear un conjunto de pequeñas empresas para hacer un pueblo autosuficiente. El resultado: una granja ecológica, un eco albergue y una universidad viviente. El circulo está increíblemente virtuoso. 90% de lo que produce la granja es consumido por el personal y los huéspedes. Los muebles y las cabañas fueron construidos con madera local recuperada. La electricidad es generada por turbinas hidroeléctricas alimentadas por la energía de los ríos que atraviesan la propiedad, el gas metano utilizado para cocinar proviene de un biodigestor que funciona por anaerobia con las aguas grises de los chiqueros. El aceite de la cocina sirve de materia prima para fabricar el jabón de los huéspedes, el cual es reciclado a su vez en detergente para la lavandería. El agua que alimenta la parte del hospedaje y la alberca está naturalmente calentada con inmensas mangueras recubiertas de toneladas de composta. Los productos lecheros provienen de las vacas de la granja, la carne de los puercos criados en los chiqueros, las verduras y frutas de los huertos orgánicos. Rancho Margot practica una agricultura libre de substancias químicas. El ganado es alimentado exclusivamente a base de productos naturales. El control del “Just in Time” permite preparar hasta 15,000 comidas mensuales con un solo refrigerador y un congelador. El impacto socio-económico se aprecia con más de 50 empleos locales creados, 12,000 huéspedes y 2500 visitantes atendidos y 60,000 comidas servidas por año. Rancho Margot cuenta con una biblioteca, contrata profesores para mejorar la educación de sus empleados y construye una escuela.

Guías en los tours de Rancho Margot

Guías en los tours de Rancho Margot

Desde un punto de vista turístico, Rancho Margot propone visitas guiadas de sus instalaciones para mostrar en vivo la sostenibilidad de sus acciones, excursiones a caballo y en kayak en el lago Arenal, así como numerosas caminatas en los alrededores. Su entorno preservado ofrece también varias actividades de bien estar como yoga, masajes, meditación y medicina natural. A nivel cultural, unos músicos “ticos” son regularmente invitados para animar las noches, un artesano enseña la elaboración de cerámicas tradicionales de la región.

Los esfuerzos de Rancho Margot le permitieron obtener el Certificado de Sostenibilidad Turística de mayor grado del ICT, como el “Certificado de Excelencia” de Trip Advisor y el reconocimiento “Best Place to Stay” de la famosa guía de viajes Lonely Planet. Por encima de todo, Rancho Margot ha sido la primera empresa en Costa Rica en ser evaluada “carbono negativo”, absorbiendo más C02 que generándolo por sus actividades. Energía limpia, sistema de calentamiento de agua por biomasa, compostaje generalizado, fabricación de gas por de biodigestores, transporte mínimo de los insumos, producción en la misma granja de la mayor parte de los alimentos, contratación y formación de personal local son algunos de las buenas prácticas sostenibles que contribuyeron a estos destacados logros.

“Sí”, como me lo confió una noche Juan Sostheim, mientras degustaba sus deliciosas pizzas a la leña, “el mensaje de Rancho Margot, es que podemos hacer las cosas diferentes y, ¡que funcionan!”

Para nuestra última visita, atravesamos magníficos paisajes verdes antes de llegar a la mítica reserva biológica de Monteverde ubicada en el norte de Costa Rica. Creada en los años 50 por un grupo de quakers americanos desertores del ejercito estadounidense, la reserva de Monteverde se ha vuelto un ejemplo mundial de preservación de bosque tropical húmedo y de clúster ecoturístico. Sobre una superficie de 10,500 hectáreas cohabitan más de 3,021 especies de plantas, 755 tipos de árboles, 400 especies de aves, 120 especies de reptiles y miles de insectos. Un verdadero paraíso verde que representa 2,5% de la biodiversidad mundial. Destino ecoturístico por excelencia, Monteverde recibe 75, 000 visitantes anuales, la mayor parte de extranjeros. Nos hospedamos en el albergue del Centro Científico Tropical, creado en 1962 para facilitar los estudios científicos de la reserva. Cuenta evidentemente con el Certificado de Sostenibilidad turística del ICT. Calentadores solares de agua, clasificación de los residuos, tratamiento de las aguas grises por microorganismos, focos ahorradores, reguladores de agua en las duchas y lavabos, despachadores de jabón y uso de productos biodegradables, plan de gestión de los desechos sólidos y líquidos son algunas de la buenas prácticas puestas en marcha.

Equipados de linternas frontales, realizamos una visita nocturna de la reserva para descubrir la vida animal que vive en plena oscuridad. Avanzando discretamente, alcanzamos a distinguir murciélagos, minúsculas ranas, gigantescas tarántulas y mariposas nocturnas, percibiendo el sonido incesante de los grillos en el profundo de la selva.

Al día siguiente, asistimos a una presentación del “Centro Científico Tropical” para conocer sus orígenes y su funcionamiento. Solamente 2% del territorio de la reserva está abierto al gran público. La capacidad de carga máxima es de 200 visitantes al día. Cuando se alcanza este limite, la reserva cierra el acceso. 10 kilómetros de senderos bien señalizados permiten apreciar la fauna y la flora endémica de la zona protegida. Nuestro compañero y guía tico Luis Alexander nos interpreta de manera didáctica la biodiversidad local. Desde un impresionante puente colgante, solo Andrés el colombiano alcanzo a ver el misterioso Quetzal, esta ave de plumaje colorido tan buscada por los “bird watchers”. Saliendo de la reserva, un extraño cuadrúpedo inspecciona la calidad de la clasificación de los desechos. En Costa Rica, los “Pizotes” son los mejores vigilantes del turismo sostenible.

 

Autor

Manuel Miroglio es profesor (UTL, UNAM), emprendedor de la Ruta PiCaSo, colaborador de medios en línea y conferencista internacional en turismo sustentable. Vive en León, Guanajuato, México.

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3 comentarios

  • Monica Sierra 5 agosto, 2015   Respuesta →

    Encantador reportaje, que me transportó virtualmente a este país donde se demuestra que la educación, concientización y deseo comunitario pueden cambiar favorablemente un estilo de vida y contribuir a un cambio global en favor de la preservación de nuestro planeta.
    Felicidades.

  • David Roldán 21 septiembre, 2015   Respuesta →

    Gracias don Manuel por compartir tan excelente reportaje. Realmente disfruté cada uno de los viajes que hiciste y me alegro mucho por su interés en fomentar el turismo sostenible.

    Felicitaciones !

    • Manuel Miroglio 29 septiembre, 2015   Respuesta →

      Muchas gracias David, un gusto saber que le gustó estos ejemplos de turismo sostenible ¿ vive en Costa Rica ?

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