El Enfoque Integral de la Sustentabilidad en los Proyectos de Ecoturismo Comunitario

Se conoce como Community-Based Ecotourism (CBET) en los países anglosajones y como ecoturismo comunitario en los países latinos. Este concepto define un tipo de turismo que busca el empoderamiento de las comunidades locales para generar y controlar directamente sus propias actividades turísticas, permitiéndoles fomentar su desarrollo y bienestar en el respeto del medio ambiente. La mayor parte de los beneficios deben permanecer en la comunidad.

Según el WWF, se trata de “una actividad cuya planeación y gestión económica, social está realizada por la comunidad, involucrándose en la conservación de sus recursos naturales y su integridad cultural, promoviendo entre los residentes y los visitantes el respeto del patrimonio natural y cultural, aumentando la conciencia económica, ambiental y política sobre los beneficios de la conservación y de la sostenibilidad de los recursos turísticos”.

 

Ecoturismo comunitario – la experiencia Mexicana
En México, varias experiencias de ecoturismo comunitario han demostrado que un enfoque desde la base con las comunidades es la mejor manera de garantizar su sostenibilidad en el futuro.  Visión a largo plazo, valorización de su patrimonio cultural y natural, fuerte voluntad y dedicación al esfuerzo común son generalmente los factores que producen resultados significativos para las comunidades.

• Los Pueblos Mancomunados

Entre ellos se encuentra el proyecto de ecoturismo comunitario de los Pueblos Mancomunados, que consiste de ocho pueblos zapotecos ubicados en el estado de Oaxaca, en el bosque milenario de pinos de la Sierra Norte, clasificado por el WWF como uno de los más viejos ecosistemas del planeta.

Desde siglos, los Pueblos Mancomunados tuvieron que vivir de su excepcional patrimonio natural, como la explotación del bosque y otras actividades relativas. En 1988, ocho pueblos decidieron unir sus esfuerzos para crear un destino único de ecoturismo basado en el diseño de 120 kms de senderos en un territorio de 2,900 hectáreas.

Construyeron confortables cabañas, áreas de acampamento, puentes colgantes, tirolesas, comedores comunitarios, criaderos de truchas y de venado de cola blanca y temascal tradicional. Una amplia gama de actividades como la caminata, la cabalgata, la bicicleta de montaña, observación de la fauna y de la flora fueron desarrolladas para aprovechar de los recursos naturales: paisajes magníficos, cañones, cuevas, barrancos, cascadas de agua y miradores. También, las fiestas tradicionales como el festival del hongo en Cuajimoloyas son una buena razón para conocer esos pueblos pintorescos.

Las comunidades están organizadas por pueblo para vigilar los incendios, la talla ilegal y los cazadores furtivos y todo lo que pueda poner en peligro la naturaleza. Los Pueblos Mancomunados también cumplen con la certificación de ecoturismo y los programas de reciclaje son comunes en los pueblos. Hoy en día 15,000 ecoturistas (50% extranjeros, 50% nacionales) visitan este destino cada año. El impacto económico y social puede ser apreciado a través de la creación de 45 puestos de tiempo completo que benefician a 80 familias.

En el 2002, los Pueblos Mancomunados recibieron el premio del mejor destino de ecoturismo de su tipo por la revista estadounidense Conde Nast Traveler y fueron elegidos como el mejor destino de ecoturismo en la Feria de Ecoturismo y de Turismo de Aventura de México.

¿Cómo se aplicó la sostenibilidad turística en el caso de los Pueblos Mancomunados?

Desde un punto de vista social, los pueblos han trabajado juntos desde el inicio del proceso, involucrando hombres y mujeres a la vez. Reconocieron el valor de su patrimonio natural y cultural, construyeron una sólida organización comunitaria, apoyándose sobre el tequio (trabajo comunitario voluntario) y conservaron su tradicional modo de vida y dedicaron años de esfuerzos para lograr intereses comunes.

Desde un punto de vista ambiental, identificaron los recursos naturales excepcionales de sus bosques milenarios como su mejor atractivo y decidieron preservarlo, estableciendo un estrictas reglas de protección de la fauna y de la flora, actividades de turismo de naturaleza de bajo impacto, implementando reciclaje y eco-tecnologias, cumpliendo con la norma mexicana de ecoturismo y buscando financiamiento verde en embajadas y ONG.

Desde un punto de vista económico, establecieron una estrategia a largo plazo basada en la idea de pasarle a las próximas generaciones. Vieron el ecoturismo como una actividad complementaria, diseñando productos eco turísticos de clase mundial, crearon su propio tour operador Expediciones Sierra Norte en Oaxaca, capacitándose de manera constante con programas profesionales del sector turístico. Buscaron fondos a nivel regional, nacional e internacional y reinvertieron sus ganancias en la salud, la educación y medios de transporte.

 

Pantzingo. San Juan Nuevo Parangaricutiro

Otro proyecto destacado es aquel de la comunidad de San Juan Nuevo Parangaricutiro en el estado de Michoacan. Después de la destrucción de su pueblo original por la erupción del Paricutin en 1943, desplazaron sus tierras de cultivo y reconstruyeron su pueblo cerca. Hasta los 70´s, sus bosques habían sido gestionados por compañías privadas, afectando la vegetación, sin mencionar las consecuencias de la talla ilegal de árboles, plagas e incendios forestales.

pantzingo

En 1981, la comunidad decidio retomar el control de sus bosques con la ayuda de académicos y ONGs. Diseñaron un nuevo plan de manejo forestal bajo un enfoque de sustentabilidad.  30 años más tarde, se ha convertido en una de las mejores comunidades organizadas y gestionadas de America Latina. Un conglomerado de 20 diferentes empresas ha sido creado para explotar 12,000 hectáreas de bosques, empleando 950 personas de la comunidad purépecha en los aserraderos, embotelladoras de agua, supermercado comunitario, proyecto de ecoturismo comunitario. Cumplieron con la certificación internacional FSC (Forest Stewardship Council) de manejo sustentable de sus bosques.

El proyecto de ecoturismo de Pantzingo empezó en el 2002 con el apoyo académico de la UNAM y la ayuda financiera de la CDI (Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas). Construyeron cabañas confortables, implementaron ecotecnias, diseñaron actividades de turismo de naturaleza como expediciones de trekking al volcán Paricutín y las ruinas de San Juan, juegos de habilidades, tirolesa y una reserva de venados de cola blanca. 12 trabajos fueron creados para gestionar el centro de Pantzingo. Hoy en día reciben 400 visitantes al mes y 60 comunidades al año vienen de todo México para aprender sobre su experiencia.

¿Cómo se aplicó la sostenibilidad turística en el caso de Pantzingo ?

El punto de partida de esa comunidad fue reconocer sus bosques como su más importante recurso. Luego, la idea de retomar el control de su ordenamiento territorial fue decisivo para implementar un plan de manejo forestal sustentable, siguiendo la certificación FSC. El espíritu de emprendedurismo jugó un papel clave en la creación de 20 empresas.

Desde la perspectiva social, una solida organizacion comunitaria y la colaboracion con universidades y ONGs los ayudaron a implementar mejor su proyecto.

Desde un punto de vista ambiental, la adopción de ecotecnias, el cumplimiento de la certificación FSC y de la norma mexicana de ecoturismo NMX 133 les permitieron preservar su medio ambiente.

Finalmente, desde un punto de vista económico, el acceso a financiamiento nacional e internacional, el benchmarking de proyectos ecoturisticos similares, la diversificación de sus clientes y la reinversión de sus beneficios en la infraestructura turística aseguraron la competitividad de su destino ecoturístico.

 

Conclusiones

Como lo demuestran esos ejemplos, un enfoque integral con la comunidad primero es la mejor manera de garantizar la sostenibilidad de las comunidades a largo plazo, generando los beneficios sociales, ambientales y económicos, los cuales no solamente afectan su vida pero también aquella de las generaciones futuras. En otras palabras, el ecoturismo comunitario sigue claramente los principios del turismo responsable tal como vienen descritos en la Declaración de Cape Town de 2002. Debería ser apoyado por el sector público y privado, asi como con los tomadores de decisiones del sector turístico.

 

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Autor

Manuel Miroglio es profesor (UTL, UNAM), emprendedor de la Ruta PiCaSo, colaborador de medios en línea y conferencista internacional en turismo sustentable. Vive en León, Guanajuato, México.

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