Equidad de Género en el Ecoturismo: El Caso de la Selva Lacandona

El presente resumen se desprende de la tesis denominada “Equidad de Género en el Ecoturismo: El Caso de la Selva Lacandona”, el cual analiza la situación de invisibilización de las mujeres en la actividad ecoturística, donde se observan efectos que mantienen los estereotipos de género y como la actividad ecoturística representa una nueva alternativa económica y social para las mujeres. Sostenemos que el establecimiento y desarrollo de centros ecoturísticos estudiados fomenta la diferenciación de género a través de los distintos procesos sociales, que son trasladados al marco laboral. Esta situación es relevante por la expectativa que genera el ecoturismo, impulsado por programas gubernamentales, como fuente generadora de empleo, es decir una alternativa productiva para los grupos domésticos y comunidades que, al mismo tiempo, también plantean conservar el ambiente.

Analizamos dos casos localizados en la Selva Lacandona, área reconocida por su importancia ambiental para México, es la región con la mayor extensión de reserva natural del estado de Chiapas (REBIMA, 2000). Actualmente esta región cuenta con 8 centros ecoturísticos certificados bajo la norma mexicana de ecoturismo, ya que sus actividades e instalaciones reúnen ciertos criterios específicos de sustentabilidad (NMX-133-AA-SCFI-2013). De éstos, analizamos dos casos: el centro ecoturístico Top Che se asienta en la comunidad de Lacanja-Chansayab, sus integrantes pertenecen al grupo indígena maya-lacandón y el centro ecoturístico Las Guacamayas ubicado en la comunidad de Reforma Agraria, con habitantes de la etnia Chinanteca, originarios del vecino estado de Oaxaca.

Familia Lacandona dueña de Top Ché con Miembros de Ecoturismo Genuino

Familia Lacandona dueña de Top Ché con Miembros de Ecoturismo Genuino

Es importante mencionar que el turismo es una de las industrias más grandes y de mayor crecimiento en el mundo, en muchos países se sitúa como uno de los principales motores de desarrollo a través de los ingresos y la creación de empleos directos e indirectos que genera. Sin embargo el turismo es conocido por sus aspectos negativos, particularmente hacia las mujeres (McKenzie, 2007). Bolles (1997) explica que la importancia de las mujeres en la industria a menudo se minimiza y se ha instado a los investigadores a centrarse en la variedad de experiencias de las mujeres en lugar de asumir la homogeneidad (Kinnaird y Hall, 1996).

Es ahí donde recae la importancia de esta investigación, dos centros con características similares, donde se sustenta la heterogeneidad de experiencias que fomentan la diferenciación y los estereotipos de género que son trasladados a distintos niveles. En este sentido partimos de la idea de visualizar sus experiencias desde el plano de centro ecoturístico y comunitario como parte de nuestra propuesta metodológica.

En resumen, la forma en que los roles y las relaciones de género están representados en los procesos de desarrollo y planificación de los centros ecoturísticos, nos permiten ver las diferencias que se dan entre hombres y mujeres; y como su interacción social, depende de la construcción particular de las relaciones de género que se dan dentro de su sociedad y cómo cambian e interactúan con el tiempo (Kinnaird y Hall, 1996). La perspectiva de género nos permitió prestar atención sobre las mujeres en cuanto un colectivo múltiple y diverso, históricamente invisibilizado, a quien se le ha sido negado el estatus de sujeto económico, social, político y cultural (Siliprandi y Zuluaga, 2014).

Lo anterior se pudo observar gracias a que el modelo de análisis planteado permitió ir más allá del centro ecoturístico, examinando las relaciones positivas y negativas que se dan tanto en la comunidad, el grupo doméstico, el individuo y que son trasladados al centro ecoturístico.

Por un lado está la estrecha relación de la actividad con el rol tradicionalmente asignado, reforzando la división del trabajo por sexo, ya que la segregación depende de la naturaleza del trabajo y por consiguiente prevalecen las estructuras patriarcales; como bien menciona Carrasco (1999) respecto a la relación de la agroecología, alimentación y feminismos, en esta división sexual del trabajo, solo el trabajo remunerado en el ámbito del mercado se concibe como productivo y se adscribe prioritariamente a los hombres, mientras las mujeres se hacen responsables de los trabajos invisibilizados, considerados improductivos, de reproducción social en los espacios domésticos (Pérez Orozco, 2006).

Aunado a esto la poca valoración del trabajo doméstico y el rol de cuidadora que se extrapola hacia las organizaciones, observando y desvalorizando el trabajo de las mujeres ya que se ve como una extensión del trabajo doméstico, es ahí donde los límites para la transformación de su posición al interior de la familia y la comunidad resultan especialmente restringidos y por ello, una de las barreras que este sector de servicios debe enfrentar. Las mujeres no solo denuncian que la falta de corresponsabilidad en el trabajo de cuidados a nivel familiar dificulta su participación a nivel organizativo, tal y como sucede en investigaciones hechas en el campo respecto a agroecología, en sus organizaciones las mujeres sumen las tareas reproductivas de la organización, tales como la alimentación, la limpieza o la educación, mientras que los hombres asumen principalmente la representación pública y la dirección (Dunezart, 2006), comparable con lo registrado en los centros ecoturísticos.

Sin embargo, las mujeres valoran positivamente su participación dentro de las actividades del ecoturismo, resaltando el contacto con otras personas tanto al interior como al exterior de la comunidad, el desarrollo de nuevas habilidades, valoran el pertenecer a un grupo, el acceso y la modificación de roles, el reconocimiento y la visibilización de su trabajo y en algunos casos hasta la independencia económica.

Podemos afirmar que el ecoturismo las ha visibilizado; sin embargo, dicha visibilización se presenta ligada a un rol tradicional, que si bien está obteniendo un beneficio, aún se mantiene el nexo mujer-trabajo doméstico recurrido muchas veces para justificar la segregación ocupacional (Díaz, 2010; Momsen, 2004), y el problema con este empleo segregado es que refuerza el bajo estatus de las mujeres dentro de sus sociedades (Chant 1997). Es necesario cuestionarse las jerarquizaciones sexuales que se han ido construyendo los sistemas tradicionales y plantearse como las nuevas o renovadas propuestas van a responder a la desigualdad entre las personas en función del sexo/género (Pérez, Calle y Valcuende, 2014). Quizás sea debido a que los conceptos que utilizamos son todavía limitados (y para eso tenemos que continuar el debate y la reflexión), posiblemente el problema sea la resistencia que muchos tenemos en visibilizar a las mujeres y a las cuestiones de género en dichos escenarios.

 

Autora

Gloria Mariel Suárez, egresada de la Lic. en Gestión Turística por parte de la Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH) y Maestra en Cienicas en Recursos Naturales y Desarrollo Rural con orientación en Estudios Sociales y Sustentabilidad por parte del Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR). Ha trabajado temas de redes de agroecoturismo y actualmente me enfoco en la relación de género y ecoturismo en los centros ecoturísticos de la zona de la Selva Lacandona en Chiapas.

 

Bibliografía

REBIMA (Reserva de la biósfera Montes Azules), 2000. Programa de Manejo de la Reserva de la Biosfera Montes Azules. México: SEMARNAT.

McKenzie, G.K., 2007. Belizean women and tourism work. Opportunity or impediment?. Annals of Tourism Research, 34 (2). pp. 477-496.

Kinnaird, V., Hall, D. 1996. Understanding tourism processes: a gender-aware framework, Tourism Management 17(2). pp. 96-102.

Siliprandi, E., Zuluaga, G., P., 2014. Género, Agroecología Y Soberanía Alimentaria Perspectivas Ecofeministas. Barcelona: Icaria Editorial.

Pérez Orozco, A., 2006. Perspectivas feministas en torno a la economía: el caso de los cuidados. Madrid: Ed. Consejo Económico y social.

Carrasco, C., 1999. Mujeres y Economía. Nuevas perspectivas para viejos y nuevos problemas. Barcelona: Ed. Icaria.

Chant, S., 1997. Gender and Tourism employment in México and the Philippines. En: T. Sinclarir, ed. 1997. Gender, Work and Tourism. London: Routledge. pp. 120-179.

Díaz, C.I.A., 2010. Ecoturismo comunitario y género en la Reserva de la Biósfera de los Tuxtlas (México). PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural, 8(1), pp.151-165.

Dunezat, X., 2006. Luchas dentro de la lucha: Acción colectiva y relaciones sociales de sexo. Revista Política, No. 446, pp. 227-249. Momsen, J., 2004. Gender and Development. London: Routledge.

Pérez, N. D., Calle, C. A., Valcuende, R. J. M., 2014. ¿Y los hombres qué? Reflexiones feministas en torno a las masculinidades y la agroecología. En: Siliprandi, E., y Zuluaga, G., P., (coords), 2014. Género, Agroecología Y Soberanía Alimentaria Perspectivas Ecofeministas. Barcelona: Icaria Editorial. pp. 41-66.

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