La Politización de los Recursos Financieros en Proyectos de Desarrollo Turístico

Hace poco tiempo trabajé en un proyecto de desarrollo turístico en Centro América. Como en la mayoría de proyectos de la región, éste estaba subvencionado en un 70% por una reconocida agencia de cooperación internacional. El 30% restante de fondos, de origen estatal trinacional, correría por cuenta de una “agencia ejecutora” quien como tal, sería la principal responsable de llevar a cabo la implementación técnica y financiera del proyecto. Por último, pero no menos importante en esta cadena alimenticia restan: “los beneficiarios” que conformaban la población local a la cual se debía asistir. El monto total de esta ayuda consistía concretamente en tres millones y medio de dólares norteamericanos.

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Como es de amplio conocimiento, ante el desfinanciamiento de los entes estatales en nuestros países, las grandes iniciativas y emprendimientos locales dependen en su mayor parte, si no en su totalidad, de la ayuda de la cooperación internacional, sea ésta en forma de préstamos o donaciones; caso contrario serían inexistentes. La temática turística no escapa a esta realidad.

Las agencias de cooperación en su afán de apoyar el desarrollo local, otorgan de buena fe el financiamiento requerido para los proyectos a ejecutar, no obstante, para garantizar el uso efectivo de sus recursos lo hacen a través de instituciones, sean éstas gubernamentales o no gubernamentales, que suponen una reconocida trayectoria, un alto conocimiento de las localidades donde se trabajará, y sobre todo, una experiencia minuciosa y transparente en el manejo de fondos. Son éstas las denominadas: “agencias ejecutoras de proyectos”.

Sin embargo, la superficialidad con que algunos de los donantes evalúan y auditan a las agencias ejecutoras, le ha permitido a estas últimas administrar con total discrecionalidad los recursos de que disponen. Para su buena fortuna, esta condición les ha favorecido a cubrir entre otros, sus propios costos de operación y funcionamiento, garantizando así su sobrevivencia a través del tiempo, proyecto tras proyecto, en un ciclo sin fin pero a expensas de la baja calidad y alcance limitado de los resultados que están obligados a cumplir.

Por otra parte, resulta evidente para la población asistida que dichas agencias no velan en realidad por su desarrollo ni cumplen a conciencia con las responsabilidades adquiridas, lo que provoca displicencia y ferviente antipatía a nivel local. Para su mala fortuna, estas instituciones son un mal necesario pues sin ellas la anhelada ayuda económica no se puede concretar.

 

Sobre el caso particular del proyecto referido al inicio, me encontré con dos fenómenos:

Primero: una agencia de cooperación indulgente al extremo con la agencia ejecutora. Para citar un ejemplo, esta agencia aprobó el cambio de coordinador del proyecto contratado originalmente y avaló la contratación para que ocupara su lugar, quien ejercía al mismo tiempo el puesto de gerente de la agencia ejecutora. ¿No resulta evidente que esta circunstancia se podía prestar para un manejo poco transparente de los recursos? Aparentemente no, pues como ya expuse la agencia donante aprobó dicha contratación.

Los términos de referencia del puesto de coordinador del programa requerían entre otros: formación profesional universitaria afín al desarrollo empresarial del sector turismo, así también, una experiencia no menor de ocho años en gestión de programas de desarrollo del sector turismo a nivel nacional y regional en el área de Mesoamérica. Ninguno de estos requisitos satisfacía el perfil de la persona contratada. Entonces surge la pregunta ¿Qué pasó?, ¿A qué intereses obedeció dicha contratación?

En el momento en que se permitió a la misma persona ejercer esta doble función, se le confirió automáticamente el acceso libre y directo a los recursos económicos del proyecto y se le otorgó también la facultad de contratar personal no calificado pero cercano a él, para llevar a cabo importantes tareas.

Segundo: un grupo de beneficiarios temeroso y conformista. Para los beneficiarios del proyecto no resultaba novedoso el proceder de la agencia ejecutora; no obstante, ninguno se atrevía a tomar el liderazgo para organizar al grupo y denunciar públicamente lo que acontecía. Según las entrevistas que realicé, temían que el donante principal retirara del todo la supuesta ayuda y temían también la eventual enemistad que podía surgir con la agencia ejecutora, su único medio para continuar accediendo a posibles fondos en el futuro. Al fin de cuentas, según su percepción resultaba mejor recibir algo comparado con nada.

En el sexto informe de estado del proyecto faltando nueve meses para que la asistencia de cuatro años finalizara, la agencia donante reportó que el desempeño general del programa era insatisfactorio, así mismo, que no se evidenciaba el desarrollo de capacidades en el beneficiario principal, ni en sus instituciones miembros; por lo que era necesario acelerar las acciones pendientes. De esta cuenta, no será motivo de sorpresa el bajo impacto que este proyecto logrará cuando concluya en septiembre de 2015.

Sirve este ejemplo para demostrar, que la politización de los recursos que aporta la cooperación internacional a los proyectos es un problema serio que nos urge resolver. ¿Usted qué opina?

 

Sobre el Autor

Erwin Herdocia Morales es un amante apasionado del arte, la cultura y la naturaleza. Licenciado en Ecoturismo por la Universidad del Valle de Guatemala y Máster en Ordenamiento Territorial y Gestión Ambiental con Pertinencia Cultural por la Universidad Autónoma de Madrid. Cuenta con diecisiete años de experiencia en el desarrollo de proyectos turísticos en Centro América. Es catedrático universitario del curso de Interpretación del Patrimonio y recientemente ha incursionado en el negocio de turismo y eventos corporativos.

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3 comentarios

  • Patrick Perichon 8 abril, 2015   Respuesta →

    Tuve el placer de trabajar con Edwin en el proyecto en mencion, siendo el Coordinador que empezo dicho proyecto.
    Duramte el primer ano y medio del proyecto, ya que renuncie al ano y medio debido en parte a lo mencionado por Edwin, todos los fondos del proyecto se utilizaron acorde a los terminos del mismo. La ejecucion del programa estaba por encima del promedio satisfactorio del BID.
    Desafortunadamente, en vez de haberme reemplazado por alguien calificado en turismo, dieron la Coordinacion a la persona menos indicada por el conflicto de interes existente.

    Ojala los proyectos pudieran quedar fuera de la politica.

    Gracoias Eswin por abrir una discusion sobre estos temas de proyectos importantes para el desarrollo de los paises centroamericanos.

  • Jon Kohl 10 abril, 2015   Respuesta →

    Esta anécdota habla de un problema mucho más grande que ha estado jalando hacia abajo el desarrollo y la conservación. Me refiero al gran desequilibrio de poder que opera como norma en el campo. En lugar de gestionar proyectos que radican de la mera necesidad e intereses de sitios particulares, los proyectos originan desde arriba donde el dinero e interés político. Aunque muchas veces muy bien intencionados, estos proyectos vienen desde arriba bastante acondicionados con los objetivos y prioridades de los donantes y los gestores internacionales. Cuando viene el dinero, los sitios se encuentran en la posición de aceptar a participar en un proyecto en que no contribuyeron a formular y bajo condiciones las cuales no están de acuerdo, pero se sienten obligados a someterse por el dinero o presión política. Esto pasa en la gran mayoría de veces y la gente se extraña cuando los proyectos fracasan o los planes no se implementan cuando disipa la presión ya sea política o financiera o de experticia (o sea, los expertos dicen…). Sin embargo este modelo se perpetua.

    Lo que se necesita es otro modelo que mejor busca condiciones favorables para la implementación, es lo que está innovando el Consorcio PUP para el Patrimonio Global. Busca iniciar diálogo con sitios ANTES de que el dinero o la presión política exista (idealmente) para que el sitio y el Consorcio podamos expresar nuestros intereses verdaderos y dialogar sobre cómo podemos formular un proyecto que cumpla con esos intereses y luego buscamos financiamiento. Por ser una organización virtual sin costos fijos, tenemos el lujo de tener paciencia con estos diálogos y no tenemos que apresurarnos para obtener el siguiente financiamiento necesario para mantener la máquina a flote. Para los que quieren mayor información sobre este modelo, les invito a visitar nuestro sitio de web (www.pupconsortium.net) o ver la serie de 3 webinarios sobre nuestro modelo para el Primer Encuentro Virtual de Ecoturismo Genuino. La primera ya salió publicada sobre la crisis de planificación que estamos viendo en el mundo de patrimonio. El blog escrito por Allan Rhodes que presenta la serie se encuentra en http://www.ecoturismogenuino.com/planificacionholistica-crisis/

  • Erwin Herdocia 15 abril, 2015   Respuesta →

    Coincido con las observaciones de Jon Kohl. Está más que comprobado que el modelo bajo el cual hemos venido planificando y desarrollando proyectos, por tantos años, simplemente no funciona.

    Necesitamos proponer y con urgencia un nuevo modelo, pues las amenazas que sufren los recursos naturales y culturales continúan en aumento y el anhelado desarrollo sostenible de las comunidades locales sigue sin ocurrir.

    La metodología del Consorcio PUP presenta una interesante propuesta para afrontar este paradigma.

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